Llegabamos muy tarde de Gran Canaria a Dublín, a donde íbamos a una escuela de idiomas. Habíamos alquilado un piso y no eran horas para llegar, así que tuvimos que buscar un hotel. Esta fue nuestra elección, y no nos equivocamos.
La única pega es que si no hablas inglés es muy difícil encontrar la parada de autobuses lanzadera para ir al hotel. Y aún hablándolo bien, como es mi caso, tampoco fue una tarea facilísima. Saliendo de la terminal de llegadas (al menos la de Ryanair, no sé si hay otra... no creo) tenéis que cruzar la carretera, meteros en el edificio del aparcamiento y seguir todo recto hasta salir por el lado opuesto. Ahí, girad a la izquierda y seguid la calle hasta que veáis a la derecha un aparcaimento pequeño con varios autobuses. Hay que caminar unos 50-100m.
El trayecto en bus dura unos 5-10 minutos. Está muy cerca del aeropuerto.
El hotel estaba muy bien. No tuvimos ningún problema en absoluto, pero es de destacar que hablamos en inglés y no en español. Ni escuchamos a nadie hablándolo ni tenían pinta de hacerlo. Las habitaciones están muy bien. Son acogedoras y de diseño actual, nada de reliquias. Tenías un calentador de agua y unas bolsitas de té por si querías hacerte uno. No importa si se te ha olvidado el adaptador, ya que tienen tanto enchufe continental, como inglés y americano. De todos modos, hay un truco consistente en desbloquear el seguro (agujero central) con algo alargado y fino o con un enchufe al que le has dado la vuelta (el palo del centro es más largo) mientras metes tu aparato de forma normal. Funciona. Os podéis ahorrar unos eurillos en el adaptador, es muy fácil hacerlo y tienes enchufes "ilimitados".
El baño está bien equipado, y tiene un curioso sistema "monopuerta". La puerta está en un ángulo de forma que puedes o cerrar todo el baño (cuando te duchas) o abrirla del todo de forma que lo que se cierra es el lugar donde está el váter. Curioso el invento de poner una luz azul para no deslumbrarte si te levantas con alguna "emergencia" nocturna.
El desayuno fue bueno. Había cierta variedad, y tanto desayuno continental como el típico de salchichas, bacon y huevo. La zona de desayuno no era excesivamente grande, pero lo suficiente como para estar bastante cómodo y que no se llenara aquello de gente.
Para irte, tienes que especificarle al recepcionista que necesitas la lanzadera a tal hora. Supongo que es para que la llame con antelación si hace falta. Te dejan donde te recogieron. Este hotel lo recomendaría exclusivamente a gente que estuviera de escala, tránsito, etc. El transporte en Dublín no es para echar cohetes, lo que se notó cuando fuimos para allá al alojamiento definitivo. Si hubiera tenido que hacerlo todos los días, habría sido un suplicio.
Lo recomiendo. El precio que pagamos por una habitación con dos camas individuales más desayuno fue bastante bueno, sobre los 65€ a mediados de julio.
- Hotel Holiday Inn Express Dublin Airport
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- Holiday Inn Express Dublin
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