Estuve en Ash Grove Guest House en diciembre de 2006, y quedé encantada, guardando recuerdos de ese viaje increibles, y uno de ellos esa casita roja con hiedra encantadora.
Nos atendió una chica joven (no recuerdo su nombre) que siempre estaba atenta con todo, y cada noche cuando volvíamos nos preguntaba qué queríamos desayuanr al día siguiente.
Los desayunos fueron abundantes e increibles: zumo, cereales, cestas con tostadas y mantequilla y mermelada, así como café o cacao a la orden del día, y luego uno de los tres tipos de desayuno que servía y que tú les decías el día anterior: con salmón, huevos revueltos, etc/ continental: salchichas, huevo frito, bacon, bollitos/ u otro que no recuerdo.
El baño estaba casi nuevo, con ducha de plato, tenías tu agua y té para hacerte en la habitación, y las camas eran confortables, con ventanas preciosas.
Además, la calefacción se ponía a las horas adecuadas, y cuando entrabas tras un periplo helado de muchas horas por Galway o una excursión al Burren (acantilados incluidos con ventisca) te sentías como en casa y notabas el calor tanto material como de sus hospitalarios anfitriones.
Esperamos volver, seguro, tres personas desde España os echan de menos.
Un abrazo,
Patricia
