Pasamos dos noches aquí antes de Nochevieja. El hotel es normalito.
La habitación familiar que teníamos era espaciosa y tenía todo lo que se podía necesitar. A nuestra hija le encantó la piscina –aunque era bastante corriente-, algo bastante común en los niños.
El desayuno estuvo correcto; adjetivo que califica al hotel. Le faltaba un poco de personalidad.
Un aspecto negativo: Nuestra hija se dejó un juguete en la habitación cuando nos fuimos. El modo de atender nuestra petición (por teléfono) que tuvo el hotel dejó un poco que desear… Tuvimos que coger el coche y regresar para recuperar el juguete. Nos ayudó el gerente de servicios (¡gracias!).
Por el contrario, no olvidaremos fácilmente la indiferencia que mostró el director del hotel ante nuestra petición de ayuda… ¡Tenéis que solucionar el tema de la atención al cliente!
- Randles Court Killarney
- Hotel Randles Court
