Solicitamos habitaciones twin y nos tocaron habitaciones con una cama de matrimonio y otra individual, en cada una de ellas.
Las habitaciones limpias y con suficiente espacio. El baño limpio y amplio, con dispensador de jabon y locion corporal en el lavabo, y de champu y gel en la ducha. Sin vistas (o la habitacion da a la parte trasera o por la parte delantera no hay mucho que ver). El hotel dispone de parkin propio, pero es un hotel bastante grande y aunque el parkin es amplio puedes quedarte sin plaza si llegas tarde por la tarde.
En recepcion muy agradables, aunque el servicio de noche se pierde en el bar y cuesta encontrarlo. El bar un poco caro y el servicio no muy agradable.
El hotel esta situado en una rotonda de acceso a la ciudad de Killarney, y esta bien comunicado para llegar a la estacion de tren y comenzar el Anillo de Kerry con coche (las dos cosas). Esta un poco alejado del centro: un paseo de 10 minutos, lo suficientemente cerca para ir andando y lo suficientemente lejos como para ser un sitio muy tranquilo. Hay un par de supermercados al lado.
Buena relacion calidad-precio.
Muy recomendable pasar por la chocolateria Skelligs Co. que hay en el centro de Killarney. Tambien sirven desayunos alli (unos 10-15 min del hotel andando). Y tienen unas trufas de chocolate blanco y limon deliciosas. Solo encontrareis esta tienda y la propia fabrica (situada en Ballinskelligs y a la que se llega por una tortuosa y estrecha carretera).
