Nos alojamos en el hotel Killarney Heights el fin de semana de Saint Patrick´s y nos lo pasamos genial. El hotel en sí está muy bien diseñado, nuestra habitación (la 303) estaba limpia y era bastante amplia. No tiene vistas, si eso te importa, por que para nosotros no fue un problema. El baño estaba muy bien diseñado y era espacioso. Tuvimos que pedir más toallas y nos las trajeron inmediatamente sin quejas. Todo el personal era fantástico y muy servicial. Cenamos en el restaurante The Mill una de las noches, la comida era deliciosa - nada muy exótico o especial, pero buenísimo y a buen precio. Desayunamos en la habitación una de las mañanas, nos lo trajeron con puntualidad y con lo que dijimos. ¡Un hotel fenomenal por un precio módico!
