Pasamos aquí dos noches mientras recorríamos la zona en coche. El hotel está muy bien cuidado y el personal es muy agradable y atento. Nuestra habitación era grande y muy confortable. Por gentileza de la casa, en ella había una botella de vino a nuestra llegada –un toque muy agradable-. La verdad es que no se puede llegar caminando a ningún lugar, pero teníamos coche, así que no nos importó.
- Killarney Riverside Hotel
