El hotel se encuentra en el puro centro de la ciudad, a mano para cualquier cosa. Incluso, desde según qué habitación, puedes ver el espectaculo de luz y sonido sobre la fachada de la catedral. Las habitaciones no son espaciosas pero tienen lo necesario. El personal es discretamente agradable. La limpieza está bien. Pero lo mejor de todo es, indudablemente la ubicación. Mejor desayunar en cualquiera de los múltiples lugares que hay alrededor y a mejor precio que en el hotel.
- Cathedrale Hotel Strasbourg
