Como es un castillo que tiene cientos de años, no tiene el mismo nivel de perfección que un hotel moderno y renovado como puede ser un Radisson, pero tiene mucho más encanto. Los muebles de las habitaciones son de la propia familia, salvo las camas, claro. Incluso en nuestra habitación, que no era la más cara, la cama era enorme y muy comoda. El baño también era moderno y limpio.
Tiene una piscina moderna y de buen tamaño. También tiene una pista de tenis, que es vieja, pero que sirve para divertirse. Hay jardines elegantes (¡con erizos!) y un bosque pequeño. Hicimos la visita guiada del castillo, que cuesta 5 euros. Como es su castillo familiar, hablan más de la historia de la familia que de los estilos de muebles y decoraciones.
Está al lado de la carretera, con la autopista también muy cerca, pero la familia vive en la parte mas ruidosa, y nuestra habitación era bastante silenciosa.
Han instalado un ascensor en la sala de armas que hay en el piso de abajo, moviendo la enorme chimenea y cambiando las proporciones de la sala. Por un lado es una lastima, pero por otro lado no tienes que llevar tus maletas por la antigua y estrecha escalera, pero si puedes disfrutarla cada vez que vas a la habitacion. .
Al llegar, pedimos una taza de té, y auqnue pensaba que quizas no nos la servirían, nos trajeron una merienda muy elegante al bonito patio del castillo con la misma cortesía que mantuvieron durante toda nuestra estancia. Estuve encantada. Luego fuimos a cenar en la granja convertida en restaurante que tiene el hermano del dueño del castillo unos 400 metros más allá a la cual se puede ir andando.
El desayuno no es bufet limitado, con yogur, pan y bollos. Es generoso, en un salon muy acogedor y elegante.
- Hotel Chateau D'urtubie St-Jean-De-Luz
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