Elegimos esta ciudad para alojarnos sólo por que caia en la ruta y estaba cerca de la autopista.
No resultó fácil encontrarlo, en el pueblo hay dos Ibis y cuando por fin encontramos uno (que estaba dentro del pueblo) nos dijeron que ese no era, que el nuestro estaba a unos 5 km saliendo del pueblo. Tras dar algunas vueltas llegamos al otro sobre las 23:00 y al preguntar por algo para cenar, aunque fuesen sandwiches nos dijeron que a esa hora ya no era posible tomar nada de comer.
En los alrededores no hay gran cosa por la noche, alguna hamburguesería y un grill (finalmente fuimos al grill que aún estaba abierto). Del día no puedo opinar por que nos fuimos por la mañana, aunque cerca hay un Carrefour.
En resumen, no nos gusto nada la ubicación.
Respecto a la habitación parecia que estuviesemos en el camarote de un tren o en una caravana, todo es como de jugete. Hace su servicio pero es demasiado "encajado" sobre todo el aseo, que casi no puedes cerrar la puerta. Limpieza regular.
Por decir algo bueno, el coche se podia meter en un pequeño parking que hay a la entrada del hotel gratuitamente (supongo que siempre que haya hueco).
En fin, para hacer una noche en ruta, puede valer, pero creo que se pueden encotrar cosas mejores al mismo precio. No fue caro pero es incomodo tener que pagar unos euros mas por la tasa turistica o no se que.
- Ibis Clermont Ferrand
