No hay palabras para definirlo: fabuloso, fantástico, maravilloso, irreal, etc; se quedan cortas para las vacaciones que pasamos en La Maison de l'Argentier du Roy. El pueblo, los alrededores, la situacion del ¿hotel, apartamento, casa, palacio, paraiso? Los desayunos de Christine (Ahhh...todavía se me hace la boca agua), el jardín, las habitaciones, las vistas, el mercado del pueblo, la mágica iluminacion de la iglesia encima del hotel; en fin se me acumulan los buenos recuerdos. Christine y Philippe son encantadores y consiguieron que nos encontrasemos mejor que en casa (de hecho, no queriamos volver a la nuestra). Estuvimos en agosto y no tuvimos ninguna aglomeracion ni agobio de ninguna clase. Seguro que volveremos porque si no fueron las mejores vacaciones de nuestra vida, poco le faltó.
