En esta calle, aledaña de la Estación S. Lazare (Gare Saint Lazare) hay un montón de pequeños hoteles, que están unos a continuación de otros: Calvados, Brittania, etc etc. Son todos pequeños hoteles establecidos en casas de vecinos rehabilitadas. Dicho de otro modo: tanto la arquitectura como las instalaciones son viejas, obsoletas, inidóneas, incómodas, al menos la mitad de las habitaciones dan a oscuros patios interiores, sin que puedas elegir la ubicación, y la cama suele estar al lado de la puerta, con lo que oyes perfectamente las conversaciones de la gente en el pasillo (y ellos te oyen a ti)
La única ventaja de este y las docenas de otros hoteles similares es su situación, ya que puedes ir a un par de sitios interesantes, dando un paseo, como las Galerías Lafayette o la Ópera, o tomar un metro o u tren directo a Versalles allí mismo, en la Gare St. Lazare.
Pero vamos a desengañarnos, al final estés donde estés, acabas tomando el bus turístico o el metro, porque París es muy grande y de aquí al inmensísimo Louvre hay cerca de 1 hora caminando.
Vamos al grano. El desayuno, .. suficiente pero nada atractivo (queso y huevos pasados por agua, aparte de bollería, café y leche y néctar de naranja y pomelo), no tienes fruta, para mi fundamental. La reposición de los alimentos que se iban consumiendo se hacía muy lentamente y el local es pequeño y agobiante, de modo que siempre había que pedir disculpas antes de desarrimar una silla para poder sentarte o levantarte.
El trato, ... dispar, tienen unos 5 o seis empleados que se turnan, y la mitad creo que deberían pasar por una escuela de hotelería, y alguno de primaria. Un empleado con aspecto hindú (lo digo por si queréis identificarlo y evitarlo) me hizo un interrogatorio sobre mi vida privada, sin venir a cuento, en un inglés horroroso, y eso después de no querer darme información el dia anterior con un "ask it tomorrow" ( venga Ud. mañana, sic).
La limpieza de la habitación... sin queja, aunque la señora no sabe hacer una cama, me metió la almohada extra, que había usado para dormir, dentro de las sábanas y cuando llegué a la habitación por la noche siguiente pensé que había alguien durmiendo.
Los muebles de la habitación son cascos de muebles de cocina (contrachapado), sin cajones. Lo más cutre que he visto desde mi época de pensión estudiantil. Y aunque la habitación tenía teléfono, no se podía llamar al extranjero, lo cual es bastante absurdo porque es un hotel para turistas extranjeros. La halógena de la cama hacía ruido, es decir, cualquier día tienen un disgusto.
Lo único bueno del hotel, aparte de la situación, es que es un poco menos caro que los demás, al parecer.
No obstante estas críticas, si lo que quieres es un sitio para dormir y que no te maltraten demasiado, vete sin problemas. Al fin y al cabo, vas a estar todo el día pateando la ciudad y se duerme bien en esas camas...
Sólo me queda una advertencia: como es un hotel menos caro que los demás, hay más gente joven y ruidosa, aunque no hay problemas para dormir, porque los turistas van a ver monumentos y no suelen llegan borrachos a las 5 de la mañana
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