El hotel esta bien situado, en una calle bastante tranquila. Las habitaciones son muy pequeñas y el cuarto de baño minúsculo, imposible arreglarse dos personas a la vez. El mobiliario de las habitaciones esta muy anticuado y ¡¡la moqueta¡¡¡, ya es hora de hacer una reformilla. El desayuno buffet bastante bueno, contando con que cuesta 28 euros por cabeza, no es que fuera gran cosa (Paris es muy caro, ya lo sabemos).
El personal de recepción amable y las camareras muy simpáticas y todas españolas.
Un buen detalle es que ofrecen durante todo el dia agua fresca de menta o de limón y manzanas gratis. Volvería por la situación, pero tampoco lo recomiendo encarecidamente a nadie, a menos que se encuentre una buena oferta.
- Hotel Melia Royal Alma Boutique
- Sol Melia Paris
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