Tuvimos una agradable experiencia al alojarnos en el Hotel Albe Paris, desde que llegamos, casi hasta el final, en que nos amargó el momento de la despedida un empleado arrogante y maleducado,
El día de nuestra llegada, fin de semana, nos recibió una conserje muy amable, que hablaba inglés y español, y encontramos al personal de desayuno y limpieza muy amable y colaborador. El hotel no es típico, es de los llamados "design", las habitaciones son chicas pero lindas, le faltaría una jarra para calentar agua o café (aunque nos permitieron obtenerla de la cafetería), pero son limpias, con decoración moderna y la nuestra tenía vista a la calle. La ubicación del hotel es excelente, y el desayuno es bueno.
En días de semana cambió el personal, y entre ellos los conserjes, el de la noche noté que me contestó en forma seca y cortante cuando le pedí imprimir las tarjetas de embarque, pero accedió. A la mañana siguiente llamé antes para avisar que íbamos a hacer check-out y pareció no entender, esto era en inglés, me preguntó cuál era mi pregunta, y le dije que no tenía ninguna pregunta, era simplemente para avisarle del check-out para que tuviera tiempo de facturar y cobrarnos.
Luego de hacer ese trámite y bajarnos las valijas solos (no hay maletero) en un diminuto ascensor, sin carrito, y con el agregado de que mi esposa es discapacitada,
no puede llevar pesos, le pedimos al conserje un taxi para ir al aeropuerto. Lo llamó, pero luego de casi 20 minutos no llegaba el taxi, y vimos un taxi que dejaba huéspedes en el hotel, mi esposa le preguntó si estaba libre y le dijo que sí, le pedí al conserje que cancelara el pedido de taxi, el me respondió alterado y levantando la vos diciendo que eso no era correcto, que ellos tendrían problemas con la compañía de taxis, de mala manera. Me pareció excesiva la reacción porque en nuestro país se puede cancelar un radio taxi sin problemas, a lo sumo se pagará el cargo por la llamada, pero si esa era la costumbre local, para no causarle problemas al hotel, le dije al taxista que se fuera, y de todas maneras el empleado no cambió su actitud agresiva. El taxi tardó 5 minutos más. Entonces yo le dije que lo que no era llamar un taxi de la calle, lo correcto era que me dijera que llamaba un taxi y no viniera, y si hay demora me lo informara, mi esposa necesita asistencia en el aeropuerto y eso requiere ir con tiempo al mismo. El hombre llamado Alex respondió de manera muy agresiva e irónica, diciendo queriendo hacerme callar. Es la primera vez que me pasa en un hotel que un empleado me grite, y he viajado mucho, y es ciertamente el peor trato que recibí en este viaje donde me alojé en cinco ciudades. Es una pena porque el hotel me parecía recomendable a pesar de no ser ideal, y que la impresión que me daba el esfuerzo del resto del personal se arruine por un maleducado que, me pregunto, porqué le daba tanta importancia a que sea ése el taxi que tomemos, y además si había alguna discrepancia, nos hubiera explicado de buena manera y tranquilizado con respecto a la espera. Lo que entiendo menos aún es porqué el taxista vino con 12.50 euros marcados en el reloj, y se fue al lobby a hablar con el conserje (no sé para qué) mientras el reloj siguió avanzando un Euro más, además en vez de arrancar y salir al aeropuerto seguía hablando con nosotros mientras el reloj corría. Finalmente nos terminó costando 51 euros, 15 más que lo que nos costó el taxi tomado a la ida desde el aeropuerto hasta el hotel. No sé cómo son las relaciones en Francia entre hoteles y taxis, y no me preocupa tanto el tema del precio en sí, pero la verdad es que no volvería a un hotel que tiene en el lugar de cara al cliente, una persona con esos modales y esas prácticas, que le puso un condimento desagradable al final de un muy feliz viaje.
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