No se puede decir que sea un hotel mal situado ya que está en la zona de Montparnasse, muy cerca de las Galerías Laffayette y del parque de Luxemburgo. Esta zona es muy comercial y en los alrededores hay multitud de sitios en los que poder comprar, comer y algún Deli en el que poder conseguir bebidas, sandwiches, etc. Sin embargo, no está demasiado cerca de los sitios de interés turístico. Como referencia, la Torre Eiffel o Notre Dame se encuentran a unos 30 minutos caminando y la parada de metro más cercana está a 5 minutos.
En cuanto al hotel, las habitaciones están limpias y son suficientemente amplias, aunque unas más que otras. No obstante, advierto que se trata de un hotel bastante antiguo. Las puertas, ventanas y algún que otro detalle delatan que ya ha llovido desde su construcción o desde la última reforma que se le hizo, con lo que sería tiempo de que se fueran planteando una remodelación. Los sanitarios son antiguos, los azulejos de los baños yo incluso diría que baratos y la ropa de cama, las toallas y el mobiliario, demasiado desgastados. La recepción, el comedor y las zonas comunes sí están algo más actualizados y mejor decorados, pero hay elementos, como el ascensor, cuyo tamaño es ridículo.
Tienen Internet por cable en las habitaciones, pero resulta caro. La otra opción es la wifi gratis en la zona de recepción. Nosotros tuvimos suerte porque en nuestras habitaciones había cobertura, ya que estaban en la primera planta casi encima de la recepción.
En cuanto a la comida, sólo ofrecen desayuno. Es de tipo buffet americano pero de baja calidad y con poca variedad. Los típicos huevos revueltos, dos o tres tipos de embutidos con muy mala cara, algo de queso y frutos secos, yogurts y algunos croissants. Un café malísimo y del té mejor no hablar.
Tuvimos un problema al principio ya que, teniendo una reserva hecha con tres meses de antelación y aunque lo solicitamos expresamente, no fueron capaces de adjudicarnos dos habitaciones consecutivas o relativamente próximas. Por supuesto estaban en la misma planta pero a unos 20 metros la una de la otra y en diferentes alas del edificio y esto, viajando con niños, resultaba bastante incómodo. No obstante, el personal del hotel ha sido muy amable en todo momento y al segundo día, después de protestar un poco, por fin nos dieron dos habitaciones contiguas. Por lo demás bien, aunque conviene indicar que sólo había una chica capaz de chapurrear un poco de español. Sin embrago, en inglés sí nos entendimos bien.
Como conclusión, el hotel no está mal para una estancia de pocos días pero en mi opinión, no es lo que se suele esperar de un hotel de 4 estrellas. De todas formas, ya se sabe que en grandes ciudades las cosas son diferentes, aunque en en nuestra visita anterior estuvimos alojados en un 3 estrellas recién renovado y estaba mucho mejor que este, aunque peor situado. No repetiría. Buscaría otra opción bien más céntrica o bien más moderna.
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