Pequeño hotel bien situado cerca de la estación de Metro, bastante económico para lo que se acostumbra en París especialmente en temporada de feria, el desayuno es limitado por lo que para probar unos buenos croissants o quesos típicos tendrás que ir fuera del hotel.
La habitación límpia y semireformada ya que el edificio se ve que tiene ya sus años. Como base para explorar y dormir es más que suficiente.
- Carladez Cambronne Hotel
