Posíblemente uno de los peores hoteles de todo París. En primer lugar, averiguar donde se encontraba el hotel. Tras andas 3 h lo descubrimos en un pequeño callejón, junto a un centro de drogodependientes y una penitenciaria, que albergaba, en su mayoría, a criminales. La recepción; compuesta por 3 extrañas personas que se tiraban hablando por teléfono hasta las 8 de la madrugada mientras recibían camiones llenos de "croisants", según ellos. En varias ocasiones la policía intervinio estos "cargamentos", llevándose consigo al 80% de la plantilla que componía el hotel a dependencias judiciales. El servicio; compuesto de una señora de avanzada edad bastante borde; hasta el punto de tirarme los bollos del desayuno a la misma cara; gritando y pegando botes por todo el "restaurante". Había otro mayordomo que sólo vimos en una ocasión, muy mayor, y siempre envuelto en un aura de misterio; ya que solo atendía el sótano. Nuestra habitación, la última de todas, un cuarto lleno de tuberías y espejos con un techo de plástico destartalado. Las paredes llenas de perdigones, así como diversos orificios de bala posíblemente producidos por reyertas o "reuniones" de negocios. A partir de las 2:00 de la madrugada se escucha en todo el hotel un incesante chirrido metálico, que suele durar unas 3 horas, tiempo en que "Rachift" (gerente) se pone una especie de "sotana" y entra en una habitación arriba de toda la escalera de caracol, para injuriar en latín a "algo" que no conseguimos averiguar qué era. La ubicación muy buena, un McDonald a 2 min, un "Mercadona" a unos 3, y un prostíbulo a 10, ¿Qué más se puede pedir?.
Desde aquí saludo a todos los dirigentes, incluido a aquel entrañable anciano con coleta que me apuntó con un arma cuando le pedí el dinero de la fianza por irme 3 días antes de lo acordado. Ahí queda eso.
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