Ubicación: fantástica, a dos pasos del bullicioso barrio latino, con multitud de restaurantes para elegir, al gusto de todos los bolsillos. Muy cerca, en Bulevard St. Michel, 28, un supermercado "Monoprix" (la zona de alimentación está en el sótano. A primera vista parece una perfumería) que abre hasta media noche. Justo enfrente del hotel hay una tienda pequeña de alimentación y cosas utiles que abre hasta tarde. Paradas de metro y tren (linea B, que va al aeropuerto) a dos pasos. Numerosos lugares de interés turístico cerca (Notredame, teatro Odeon, Panteón, etc.)
Habitación: muy amplia, limpia y bien decorada, como en las fotos de la página web. La nuestra era un estudio para dos personas con vistas a un precioso patio, en el segundo piso (con ascensor).
Cuenta con aspiradora, dvd, tele de pantalla plana, mesa con dos butacas para comer, calefacción, videoportero, dos mesas de noche, cama de matrimonio con colchón de latex, edredón nórdico, colcha, cuatro almohadas muy confortables y cojines.
Contaba con una chiquenette (cocina pequeñita) muy bien equipada: cacerolas, una sartén, horno, lavadora, campana extractora, bandeja para el horno, ensaladera, copas, vasos, cubiertos, boles de desayuno, vajilla, tetera, cafetera, tazas, saca corchos, estropajo y deterjente, deterjente para la ropa (dos lavados), sobres de nescafé, terrones de azucar, sobres de cacao en polvo, sobres de sacarina, bolsas de te, trapo de cocina, manteles individuales, etc. Solo tuvimos que comprar un abrelatas (en la tienda de enfrente)
El baño cuenta con secador, zapatillas y dos juegos de toallas (pequellas, medianas y grandes). Plato ducha con mampara de cristal. Jabón, champú y body milk insuficiente para más de un día. Una pastilla de jabón para las manos.
La conexión a internet funcionaba perfectamente.
Personal y servicio: la recepción abre en horario de oficina y el trato es correcto. No hablan español. No hay servicio de habitaciones incluido, tienes que pagarlo aparte, y no te cambian toallas ni sábanas ni te reponen papel higiénico durante la semana. No hay restaurante. Es como vivir en París en un apartamento muy chic, no es como estar en un hotel. A nosotros nos encantó. Lo único malo fue que la limpieza empezaba muy temprano y desde las 8:30 de la mañana te despertabas con el ruido de las aspiradoras si los demás apartamentos contrataban limpieza o había check out.
Si lo deseas te llevan desayuno a la habitación (hay que pagarlo aparte) pero nosotros nunca lo pedimos.
- Regent Paris
- Paris Regent
- Regent Residence Le
