En nuestro viaje por la Provenza francesa, decidimos hacer parada en La Mirande, esperando disfrutar de la exclusividad, el lujo y el encanto de un gran hotel. Craso error.
El hotel es vetusto, desaliñado, sin alma. El servicio es desesperante, puedes esperar más de una hora a que un camarero se te acerque para tomarte nota y otra más para servirte. El caos y la desidia predomina en el ambiente. Falta de limpieza en los espacios comunes, alfombras raídas, desconchones, cajas de bebidas por los pasillos, ... En la habitación olor a orín, el marmol del baño amarillento, la habitación (según el hotel Grande Chambre Double) con vistas a un sórdido patio de luces, por no hablar de la carente calidad del colchón y la ropa de cama.
Todo ello por sólo 500 euros de nada. Lo único decente el desayuno.
- La Mirande Avignon
- Mirande Hotel Avignon
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