Lo más dulce que tiene este hotel son los caramelos de bienvenida de la puerta principal, porque ahí es donde se acaba toda la dulzura. De los miles de hoteles en los que hemos estado mi pareja y yo a lo largo de los años, puede que este sea el peor en lo que se refiere a servicio. El personal era grosero y nada servicial y prácticamente nos timaron. Nos colocaron en una habitación con vistas a la ciudad cuando habíamos pagado por una con vistas al mar, y no nos la cambiaban aunque la habíamos reservado con nuestro agente de viajes. Una vez que entramos en la habitación el aire acondicionado no funcionada y el zumbido constante de un ventilador que había en el cuarto de baño nos irritaba porque no se podía apagar. Cuando contactamos con recepción para preguntarles por el aire acondicionado, no dijeron que no podían hacer nada y que no funcionaba. Entonces metí todas las cosas en la maleta y mandé a Mike abajo a recepción para pedirles que nos devolviesen el dinero porque el aire acondicionado era una comodidad básica con la que esperábamos contar y nos queríamos ir a otro hotel. Fue entonces cuando nos dijeron que el aire acondicionado no funcionaba tan sólo en dos plantas y que nos cambiarían a otra habitación. Lo único que tenía la nueva habitación mejor, era que el aire acondicionado funcionaba. Ninguna de las habitaciones tiene cortinas que bloqueen la luz, lo que significa que en mitad de la noche nunca hay oscuridad total. Esto ocurre porque el hotel está situado en una zona de mucha luz cerca del puerto y de muchos restaurantes y bares. Además, si te gusta estar de pie en la ducha, no tendrás esa suerte. La mayoría de los hoteles de Europa tienen alcachofas de ducha movibles y este hotel no es la excepción. Sin embargo la alcachofa se encuentra al final de la bañera y no hay ningún sitio donde colgarla en la pared si te quieres dar una ducha de pie. El baño es bastante estrecho así que resulta una experiencia bastante incómoda sentarte en la bañera e intentar ducharte (y yo soy una mujer pequeñita). Y por si todo eso no te basta, el edificio tiene problemas de fontanería, así que se oyen muchos ruidos extraños en mitad de la noche de las cañerías. No le recomendaría este hotel a nadie. Parece fantástico desde fuera, pero una vez que entras todo se vuelve amargo. Que tengas muchísima suerte cuando busques otro hotel en Cannes. Angela - Sidney, Australia.
