Este hotel no es un hotel de lujo para nada, pero los propietarios nos hicieron sentir a mi hija de dos años y a mí muy bienvenidas (ella también se divirtió jugando con el gato del hotel). Reservamos una habitación con cocinita y nos hicimos la comida utilizando los maravillosas cosas de comer que compramos en el mercado de al lado - fruta y verdura fresca maravillosa, queso del lugar, salchichas, pan reciente y bollería. Este hotel se encuentra a una calle de la estación de trenes de Cannes. Esta estación está en una calle horrible, no te acerques a los sitios de comer que hay allí por nada en el mundo - no obstante la rue Hoche es realmente encantadora y cuenta con varias cafeterías pequeñitas y teterías. También se encuentra a unos tres minutos de la rue d´Antibes - la calle de comercios principal - y puede que a 10 minutos a pie de la Croisette y de la playa. Disfrutamos de nuestra estancia aquí y lo recomendaríamos.
