El hotel es pequeño, no tiene ascensor pero esto se olvida rapidamente cuando encuentras una habitación simple pero muy bien decorada y con dulces en tu almohada. El entorno es silencioso, pero a pasos de la calle mas importante de Heidelberg, a 5 minutos en taxi de la estacion de tren y a 10 minutos caminando del castillo. El desayuno es fabuloso, delicioso, con mucha variedad y preparado y servido especialmente por la dueña. La atenciòn es muy amable y cordial.
- Regina Hotel Heidelberg
