La gerencia del Mercure es excelente, ofrece a los clientes ese algo especial. Como estuvimos en época navideña, había vino especiado de espita, galletas típicas alemanas y stollen (pan dulce) para animar el espíritu festivo. Además, el personal es atentísimo y siempre más que encantados de ofrecer información y consejos sobre la zona. Las habitaciones eran modernísimas, con pantallas planas y productos de aseo de la mejor calidad. El hotel está a 10 minutos en tranvía de Karlplatz y el taxi cuesta unos 10 €. No reservamos la opción de desayuno, porque cuesta 15 € por cabeza, que nos pareció un poco excesivo, pero hay que decir que consiste en un bufé muy abundante, con casi cualquier cosa imaginable. Si, como nosotros, decidís no desayunar en el hotel, hay una pastelería al lado donde también sirven café y té y unos cruasanes que se te hace la boca agua.
- Mercure Munchen Am Olympiapark
- Accor Munchen Am Olympiapark
