Hay buenas y malas noticias. La buena noticia es que las habitaciones estaban limpias y eran luminosas, y la ubicación es genial - el tranvía acceso fenomenal, cerca del jardín inglés y, si te gusta caminar, el centro de la ciudad y todos los museos están a 30 minutos a pie. Los inconvenientes de este hotel son: el personal, que era snippy, mi propia habitación en particular 402, que olía muy, muy muy fuerte a gas de cloaca y el hecho de que, a diferencia casi todos los demás hoteles alemanes, en realidad cobrar un precio saludable para el desayuno. Ni era la queja manejan bien - era obvio que no era el primero en quejarse por el olor que había deodorizers de la habitación a, pero parecía estar a ser un shock hasta la recepcionista y todo me podía me ofrecen fue otra habitación, pero uno que era mucho más pequeña. Tuve que pagar otros 15 euros por una habitación más grande que un sello postal. Sin ofrecer disculpas en absoluto.
- Adria Hotel Munich
