Mi hermana y yo comenzamos nuestro interrail el año pasado en este hostal y la verdad es que fue genial. Muy nuevo, las habitaciones son compartidas, con baño privado ( al menos la nuestra) todo casi sin estrenar. Tiene un patio interior cerrado preparado para pasar ratos de relax hablando con otros mochileros, jugando a algún juego de mesa o simplemente leyendo un libro sobre alguno de los cómodos cojines que allí encuentras. En el bar por la mañana sirven desayunos ( recomiendo a todo el mundo desayunar allí, hay de todo y el precio es muy razonable) y por las tardes es ideal para tomar una cervecita después de haber pateado la ciudad, una consumición va incluida en el precio de la habitación y merece la pena utilizarla, la pega es que al final tomas mas de una seguro!
Lo recomiendo a todo el mundo.
