El hotel Best Western es, en pocas palabras, uno de los mejores hoteles en los que he estado. Escogí el hotel por el precio y la situación, ya que era muy barato y tiene fácil acceso a las principales atracciones de Frankfurt. Me quedé sorprendida de lo bonito que era el hotel y desde luego, nos dieron una de las mejores habitaciones, la 708. La habitación era muy luminosa, con un ventanal en el tejado que permitía ver el cielo desde la cama. El baño tenía una bañera muy grande y era bastante moderno. He leído en algunas críticas que la decoración era un tanto anticuada, pero ése no es el caso de la 708. Todo estaba muy bien cuidado y dejaban golosinas encima de la almohada todos los días. Lo único que encontré mal de la habitación es que había un poco de polvo encima de la mesa.
El trato por parte del personal del hotel fue excelente. Eran muy amables y hablaban bien inglés. Nos avisaron de que por la noche cerraban las puertas de entrada y había que llamar al timbre para que nos abrieran. También nos dieron un mapa y nos explicaron cómo llegar al centro y dónde estaba la boda de metro (que por cierto, vale la pena visitar, porque una de las varias que hay en la parada del hotel está decorada como si fuera un vagón de metro hundiéndose en el suelo). La última noche nos entró hambre muy tarde y preguntamos si había algún restaurante y nos indicaron que había restaurantes a dos calles de distancia donde servían comida hasta tarde.
No tengo más que buenas palabras hacia el Best Western Imperial y desde luego volvería al mismo hotel si volviera a viajar a Frankfurt.
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