Estuvimos durante tres noches en el verano de 2007. Tras haber valorado otras ofertas en la ciudad, estaba a punto de reservar en un hotel del barrio de la estación cuando encontré este y, animado por las buenas opiniones que había aquí y su céntrica situación, decidí escogerlo.
La habitación doble nos costó 65€ la noche con el desayuno incluído.
Situación:
Sin duda es lo mejor del hotel. Prácticamente a la vuelta de la esquina se encuentra la plaza Römer, centro de la ciudad, la catedral... cuando hace buen tiempo hay buen ambiente y está lleno de terrazas. Sin embargo la calle del hotel es muy tranquila, sin follones y se ve muy segura. Antes de llegar a la plaza hay una parada de tranvía que lleva directo a la estación central de trenes.
En la otra dirección, también muy cerca, está la parada de metro de Haupatwache, con linea directa al aeropuerto (unos 15 minutos). Además, allí mismo está la galería Zeil (centro comercial) y toda la zona céntrica de compras y restaurantes.
Por la posición céntrica del hotel, se puede ir andando a todos los sitios más o menos céntricos de la ciudad. La estación central está a unos 15 minutos andando (no recomendable con equipaje), y de camino se encuentra el centro financiero de la ciudad con todos los rascacielos (muy recomendable subir a la azotea de la MainTower por unos 5€).
El río está a menos de cinco minutos, atravesando la plaza Römer, y al otro lado la orilla de los museos, todos los que visitamos a precios muy económicos (1 a 3€). También se puede ir andando sin problemas desde el hotel.
Algo más hacia arriba siguiendo el río se encuentra Sachsenhausen, una zona más pintoresca, plagada de tascas, lugares para comer, etc, a muy buen precio. Por 10€ se puede comer facilmente, y se va andando en unos 10 minutos.
La mayoría de los hoteles que había visto están en el barrio de la estación. A pesar de que dicen que es un barrio algo conflictivo por los yonquis y sex shops paseando por allí no vimos yonquis, y casi tampoco sex shops. Sin embargo el gran inconveniente es que desde esa zona ya no se puede ir andando facilmente a cualquier punto del centro, ya que la zona este queda bastante alejada.
Hotel:
El trato por parte de los empleados fue correcto. Hablaban todos inglés con buen nivel por lo que no hubo problemas de comunicación. En especial una recepcionista mayor, que nos hizo el chek-in, hablaba con fuerte acento alemán pero nos trató muy bien, recomendándonos cosas que ver, preguntándonos si estaba todo bien...
El único problema que tuvimos fue que entraron a limpiar un día mientras dormíamos, pero no teníamos puesta la tarjeta de no molestar.
La recepción y las zonas del hotel eran correctas, y había ascensor para subir a las plantas superiores, aunque algo pequeño y era el mismo que utilizaban para el servicio, por lo que a veces estaba lleno con carros.
El hotel dispone de servicio de internet por wifi gratuito, si bien hay que ver una página con publicidad cada hora para poder seguir utilizándolo, funcionaba bien y no era molesto.
Recepción abierta las 24 horas.
Habitación:
La habitación estaba limpia y ordenada. El mobiliario era completo, con caja fuerte y minibar, dos mesillas, y una mesa con dos sillas. La habitación era más bien pequeña, y la mesa triangular se hacía incómoda para trabajar porque bloqueaba el paso si estabas sentado en ella. El armario era amplio, con perchas, y una barra exterior para los abrigos, además de un mueble para deshacer la maleta.
Las cámadas eran cómodas, si bien estaban pegadas sin posibilidad de despegarlas y la colcha era más bien decorativa, ya que era una sola para las dos camas y se hacía incómoda. Al día siguiente cuando nos hicieron las camas quitaron la colcha y la dejaron a los pies.
Los baños correctos, limpios y con jabón suficiente. Mampara de ducha que funcionaba correctamente, extractor... bastante pequeño, pero funcional.
Desayuno:
Buffet libre con bastantes cosas dulces. Bollos, tostadas, etc... café y zumos. Sólo sirven el café en mesa y el resto de cosas a veces se acababan y había que perdir más. Sin ser sobresaliente, un desayuno decente. La sala de desayunos, cómoda, limpia y bien amueblada.
Conclusión:
Un hotel pequeño, pero acogedor y con buen trato. No tuvimos ningún problema en la visita, ni echamos nada en falta. Por 65€ la noche en verano, la habitación doble con desayuno, una relación calidad-precio excelente. La excelente situación frente a la mayoría de los hoteles le da también muchos puntos. Aunque hubiera costado el doble no lo habría visto descabellado.
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