Hemos pasado un fin de semana en este hotel. La ubicación es fantástica, a menos de 5 minutos de la estación de trenes y a unos 5 minutos del inicio de la zona centro.
La habitación triple correcta, buen tamaño, tres camas individuales (no había ningún plegatín), escritorio, televisor pantalla plana, nevera para nuestro uso, armario y baño completo. Con la tarifa nos entraba el desayuno, un poco pobre: pan, queso, algún embutido, cereales, cafe con leche o te y mantequilla y mermelada.
El personal nos atendió bien pero lo justo, prácticamente ni buenos días ni nada, pero a pesar de esto recomendaría el hotel para alojarse si uno viaja a Frankfurt.
