Estupendo fin de semana en Colonia, además coincidiendo con el increible Carnaval, de fama mundial y con razón: la ciudad parece enloquecer y por todas partes se respira un ambiente festivo y muy divertido.
El hotel no puede resultar más céntrico, en una ubicación privilegiada y a un paso de todo (estación, calles peatonales, comercios, ciudad antigua, museos y monumentos).
Nos dieron una suite con vistas directas a la impresionante catedral (una verdadera y absoluta maravilla), al abrir las cortinas el colosal edificio parecía invadir la habitación!
Esta era pues, muy grande, en una de las esquinas del edificio, sin embargo el baño resultaba estrañamente pequeño, desproporcionado con el tamaño del dormitorio-salón. La doble cama, muy cómoda, y el sistema AC y calefacción correctos.
La decoración del conjunto, así como de todos los espacios del edificio no es para nada impresionante: no tiene la elegancia que seguramente antes tenía el hotel, pero tampoco resulta moderno ni de diseño. Si el aspecto general no es feo, tampoco resulta particularmente bonito.
El personal, excelente. Cortés, eficaz y dispuesto a complacer al cliente en cualquier momento. Check-in y check-out amables y rápidos. Los conserjes, porteros y demás personal de recepción saludando constantemente y pendientes de todo.
Lo mismo del personal del restaurante y del bar, este último dispone de un barman discreto y excelente.
En cambio, podría mejorarse el apartado comidas: el room-service resulta poco variado y el restaurante Le Merou, a pesar de contar con la colaboración de Michel Rostang, no está al nivel de calidad de aquellos que disfrutamos, como nosotros, con marisco y pescado frescos.
Pero ello no desluce la valoración general del hotel, al que le damos un notable alto y lo aconsejamos.
Esta opinión es la opinión subjetiva de un miembro de TripAdvisor, no de TripAdvisor LLC.