Después de haber dudado entre otros hoteles de similar categoría, pero mejor precio aunque algo alejados del centro de la ciudad (p.el. Kosmos-Leonardo, Fair & More), finalmente nos decidimos por éste (tenía un buen precio para ser un 4* sup., estaba bien situado, es de una cadena española...) y fue todo un acierto.
Anteriormente era de la cadena Crowne Plaza y se nota que hay cosas que Barceló tiene que mejorar con urgencia para poder mantener la categoría, por ejemplo, la moqueta, el alicatado del baño, que es impropio de un 4* sup., las puertas de los armarios, e incluso algo del mobiliario.
La recepción en muy grande, el personal muy agradable.
Nos alojamos en la 7ª planta con vistas a la Rudolfplatz y a la catedral, la habitación tenía 2 camas de matrimonio + mesita de cristal + escritorio + mueble bar (TV) y seguía teniendo espacio.
Había un termo para calentar agua y café, azúcar, leche para prepararse un tentempié por la noche.
Como viene siendo habitual, las amenities van desapareciendo de los hoteles, pero en la ducha y el baño, había sendos botes de jabón Dove ¡magnífica elección para la hidratación de los huéspedes!
El desayuno es muy completo, variado, de calidad y con una presentación perfecta.
Lo recomendaría sin dudarlo a cualquiera, aparcar por la zona no es especialmente fácil, pero hay parkings de pago por alrededor.
Se puede llegar caminando al centro en 15 min.
Por los alrededores hay varios bares y restaurantes que están abiertos hasta tarde.
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