El enclave es muy bonito, en plena naturaleza. No tuvimos problema para encontrarlo.. Fuimos con las bicicletas y visitamos pasamos dos días pedaleando por los alrededores, comiendo y visitando pueblecitos.
La habitación estaba bien, con una terracita con vistas preciosas a las montañas de la Alpujarra, al pueblo de Fondón y a la piscina. Si queréis cama doble debéis aclararlo porque a nosotros no dieron una habitación con dos camas.
La piscina nos gustó mucho. El agua un poco fría pero se agradece Unas vistas muy bonitas y algunas tumbonas (pocas) y sombrillas.
La limpieza no nos pareció satisfactoria.
Los desayunos son caros y escasos. Además, no es un desayuno típico de hotel rural, todo es industrial y empaquetado y el pan no es bueno. Esto es lo que menos nos gustó del sitio.
El personal (solo vimos a una persona en los cuatro días) es correcto, sin más.
Lo recomendamos por su enclave, su tranquilidad, sus vistas y especialemente si quieres pasar unos días en la naturaleza y comiendo en abundancia en los pueblos de alrededor (además, te ponen tapa con la bebida en todos los bares y restaurantes).
