Hemos estado cuatro días alojadas en este maravilloso lugar.
Guarda una excelente relación calidad-precio ofreciendo todas las comodidades: sus apartamentos cuentan con cocina americana, perfectamete equipada con todo tipo de vajillas, cubiertos y utensilios de cocina (incluso ingredientes básicos como aceite, vinagre, sal, azúcar...), la cama de matrimonio es muy espaciosa y cómoda y la pequeña terraza de cada apartamento es perfecta para cenar a la luz de las velas (puestas por los dueños). Está decorado con muy buen gusto, creando un ambiente acogedor y agradable.
La casa está cerca (a 20 minutos a pie) de la playa El Playazo y a 20 minutos en coche de Las Negras, La Isleta del Moro, San José... y desde su terraza común se pueden observar unas excelentes vistas, tanto de día como de noche. En el pueblo más cercano, Rodalquilar (10 minutos andando), se encuentra una pequeña tienda de comestibles muy bien surtida y varios restaurantes y bares de tapas (muy recomendada La Taberna del Faro, en la entrada al pueblo, con sus encantadoras dueñas y excelente comida mejicana).
Para las fechas en las que fuimos (semana santa) resultó ser perfecto: la calefacción guardaba un ambiente agradable y no estaba ocupado al completo, aunque es posible que en verano, al no tener aire acondicionado, se note más el calor.
Es de agradecer que no admitan niños, hace que el lugar sea perfecto para descansar en un paraje tan solitario como lo es el Valle de Rodalquilar. Su ubicación, alejado del núcleo de casas rurales y hoteles del Camino de La Ermita, hace que en su terraza uno se sienta en la más íntima paz y tranquilidad.
Como desventajas, diríamos que las paredes no aislan muy bien el ruido (si tenemos la mala suerte de tener un vecino ruidoso, no nos dejará dormir) y que el sistema de "no tirar papel al WC" puede resultar incómodo para algunos, si bien es una característica común en casi todos los alojamientos y restaurantes de la zona.
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