Habíamos pasado algún fin de semana hace algunos años con nuestro hijo pero hacía ya tiempo y en esta ocasión hemos vuelto en pareja. Recordábamos un buen hotel y buen servicio y no nos hemos equivocado. El hotel está muy bien localizado, en primera línea de la maravillosa playa de Sancti-Petri. Las piscinas -para el verano claro- son muy amplias, bien rodeados de hamacas y lugares para tomar el sol. Quizá la nota negativa es que la piscina climatizada no es de uso para todos los clientes, sino que forma parte de un pequeño spa que hay que pagar aparte... no es mucho, sólo 10 euros por persona, pero claro, no puedes darte un bañito si lo deseas como en otros hoteles. El establecimiento es de estilo moderno, con muchas plantas, mucha claridad, muy limpio. El personal al completo, desde recepción, camareras de piso como comedor destaca por su atención y su sonrisa y amabilidad. El restaurante ha sido ligeramente reformado desde que estuvimos allí la última vez y ha ganado en amplitud. La comida es de primera calidad, además de la ya cada vez más habitual presencia de cocina en vivo -carnes y pescados elaborados sobre la marcha- este buffet destaca porque también realizan preparación de pastas en vivo: tres o cuatro tipos de pasta (en esta ocasión tortellinis, espaguetis y lacitos como mínimo) con tres o cuatro tipos de salsa: había roquefort, tomate y boloñesa... te cuecen la pasta sobre la marcha y te preparan los rehogados con lo que quieras: verdura, cebolla, jamón, queso, etc... luego le añaden la salsa que elijas y te ofrecen el plato calentito sobre la marcha y a tu gusto... los platos calientes en gran variedad... todo tipo de quesos, fiambre, patés, piquitos, galletas saladas, ensaladas, y los postres en gran cantidad, variedad y muy elaborados. La presentación es espectacular y hay un gran rincón para dietas, sin gluten y otros... Todo tipos de pan tanto en las cenas como desayuno... donde también hacen sandwiches sobre la marcha, los habituales huevos a la plancha, todo tipo de tortillas y crepes que con diferencia son las mejores que he probado en este tipo de establecimientos. La masa sabe como la que preparas en casa, con limoncito y canela y no a masa industrial. Un 9,5 en la valoración general para la relación calidad/precio. Incluso el precio del parking nos pareció de lo más acertado: tres euros por día en un lugar donde apenas si hay sitio para aparcar fuera es un detalle de no querer "abusar" del cliente... lástima que no lo tengan más "indicado" porque creo que más de uno de las largas colas que se forman en los alrededores habría utlizado el garaje si supiera del precio. Creo que es todo, un sobresaliente. Besos a todos.
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