Mi marido y yo estuvimos con nuestras dos hijas pequeñas durante diez días en éste hotel. Nuestra opinión es positiva, sobre todo en lo que respecta a las instalaciones, muy espaciosas y modernas. Los clientes tienen la oportunidad de acceder a una playa con hamacas y sombrillas instaladas por el hotel y entrar directamente a las piscinas, lo cual es comodísimo.
Nuestra habitación era una suite muy grande con terraza y unas vistas espectaculares al mar, pero tenía algunos fallos. El mobiliario estaba un poco gastado, y el baño tenía algo de suciedad negruzca típica de los lugares de playa. De la bañera se filtraba el agua por la mampara, y cuando nos duchábamos el suelo se encharcaba.
Pero a mi juicio el punto más flojo del hotel se encuentra en el apartado restaurantes.
Sólo hay dos (más dos bares). Uno es un comedor enorme que sirve siempre un buffet con comida de buena calidad. El problema es que está mal organizado, la gente se lanza a las bandejas muy estresada, como si se fuera a acabar la comida. Parece que estás en un comedor de colegio (carritos de servicio pasando, mucho ruido, no hay mantel, servilletas de papel, etc), y no es una sensación agradable. El servicio tampoco es nada simpático, seguramente (aunque no es disculpa) porque están sobrecargados de trabajo.
El otro comedor (a la carta) es más tranquilo, con comida igualmente de buena calidad, pero nuevamente el servicio es deficitario, en atención y en simpatía.
Aparte de la restauración, por lo demás el servicio es en general muy amable (sobre todo housekeepers, recepción, y animadores).
Para las niños es un hotel ideal, hay un club con animadores que los tienen entretenidos todo el día, y por la tarde una mini disco en la que bailan y se lo pasan fenomenal.
Tampoco nos gustó la diferencia que hacen entre los clientes que contratan lo que llaman "Privilege" y los que no. Si no tienes Privilege eres un ciudadano de segunda en el hotel. En concreto vivimos una experiencia peculiar: habíamos reservado mesa en el restaurante (gracias a tener Privilege, si no no puedes reservar), al llegar la mesa había sido ocupada por unos alemanes, se lo dijimos al camarero con la intención de que nos reubicara (pues quedaban mesas libres), y el camarero aún así levantó de la mesa a los alemanes en mitad del desayuno, que no se lo podían creer. El alemán se llevó en una mano un plátano a medio comer y en la otra el café. Fue bastante violento y supongo que esos alemanes no hablarán bien del hotel, desde luego.
En resumen, es un buen hotel de sol y playa para familias con niños, aunque tiene que mejorar en muchas cosas. Para parejas sin hijos con ganas de cenas románticas, mejor abstenerse!!!. Tampoco hay que ir pensando que es un hotel de lujo (aunque la página web pueda inducir a error en este punto), realmente es un puro cuatro estrellas, cuyo mayor activo es la primera línea de mar (y la playa cuasi privada) que tiene.
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