La llegada fue horrible, trás tener que desplazarnos una distancia enorme desde el centro de la ciudad nos encontramos con un antro de mala muerte para dormir. Bichos muertos entre las ropas de la cama nos dieron las buenas noches. El baño lleno de polvo, el último en limpiar fue Tutankamon. El desayuno pésimo, sobrasada derretida para desayunar y pan duro para matar a los mosquitos del río estancado de detrás de la residencia. Volver por la noche es arriesgar la vida por los pasillos laberínticos y sin luz.
Lo único bueno, un supermercado a 15 minutos.
- Residencia Universitaria Jacinto Benavente Malaga
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