El Carmen de Santa Ines es un edificio singular (que no cuidado), la habitacón en la que he estado tiene vistas a una plazuela con poco transito por lo que se descansa bien.
El servicio inexistente. No hay recepción en el Carmen, tienes que utilizar la del Palacio que está como a 100 metros. La limpieza de la habitacion deja mucho que desear, al igual que las toallas y sábanas que estaban incluso rotas. Como ancedota decir que tuve que bajar a la recpecion del Palacio para buscar champu y gel que no habian dejado en la habitacion.
El personal adolece de poca formacion, intentan ser amables pero, o no quieren, o no saben dar informacion turistica de la ciudad.
Los desayunos bufet se componen, cuando hay, de embutido malo, pan, fruta y croissant, cafe, zumos, yogur; digo cuando hay, porque suele faltar de todo.
En definitiva, un hotel catalogado de tres estrellas, no puede dar un servicio tan malo, aunque se deba (segun los empleados) a restricciones de personal por la crisis.
