Es un hotel sencillo pero está bastante céntrico, a unos 10 minutos andando de la Giralda. El personal de recepción es muy correcto. Por la noche sólo había un vigilante, que por cierto no vimos en las 3 noches que estuvimos, y pasadas las 23h abrías con tu llave al llegar. El hotel no ofrece servicio de desayunos pero al volver la esquina o bajando la calle de San Eloy, hay un par de cafeterías, Jugopan y Picatoste, dónde se puede desayunar por poco dinero. Por ejemplo, un bocadillo enorme (tosta) de jamón york y queso costaba 1,50 euros, uno de jamón salado: 2 euros, 1 pepsi: 1,40 euros.
Las habitaciones son sencillas, de Ikea, pero son amplias y bastante limpias y con una buena relación calidad-precio, en nuestro caso de 60 euros habitación/noche.
Éramos 2 parejas. A una les tocó una habitación en la planta de arriba con cama de matrimonio y que estaba bastante bien y aislada. Nuestra habitación era la número 1, justo al lado de la entrada del hotel, en la planta baja y que daba a la calle. La habitación estaba bien pero enfrente había un bar que cerró un poco tarde el primer día que estuvimos nosotros y la verdad es que la gente que estaba en la calle no nos dejó dormir hasta las 2h de la madrugada más o menos. Pedimos cambiar pero el hotel estaba completo y la recepcionista nos aseguró que no era habitual. Las otras 2 noches no hubo problema y realmente el bar cerró un poco antes.
Recomendaría el hotel, por precio, habitaciones y ubicación aunque intentaría asegurarme que no me toca la habitación nº 1.
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