Antes que nada quiero subrayar que es un hotel con mucho encanto sobre todo.
Genial idea de unir las casas y sus patios en un conjunto da como resultado un hotel incomparable. Sus patios, sus labirintos de pasillos, colores, flores, detalles muy cuidados.
¿Y qué decir del desayuno? Muchísima variedad de embutido, bacón frito, huevos, fruta, postres elaborados... Y si aún te parece poco, tienes una carta. Puedes pedir que te preparen tortitas o creps, o tortilla de mil maneras.
El personal muy atento, sonriente y amable.
Limpieza quizá de la más pulcra que vi en un hotel.
He leído que algunos se quejan de las habitaciones. Pues bien, hay que informarse antes de reservar un hotel, amigos, hay que informarse. Aunque hay gente que nunca están contentos y me gustaría ver cómo es su día a día y en qué casa viven.
Pues, en Las Casas de la Judería hay varios tipos de habitaciones. Nosotros estuvimos en una doble San Clemente. Amplia, cama grande, armario bien organizado, caja fuerte, TV, escritorio. Baño muy completo con una bañera generosa y una cabina de ducha con rociador, de esas en las que no das codazos contra la mampara o las paredes.
Siempre se puede rebuscar pegas, si queréis. Vamos a ver, a mi gusto personal, el colchón es demasiado blando y mi espalda se curva demasiado y necesito estiramientos por la mañana. Porque se duerme excesivamente bien, en un delicioso silencio.
¿Más pegas? La luz. En concreto su falta. Por lo menos una lámpara para poder ver el mapa sin tener que forzar la vista.
Ya está, no puedo quejarme de nada en realidad. Hotel está muy céntrico, al lado de todo, no hace falta coche para nada.
Muy recomendable para pasar unos días disfrutando de Sevilla.
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