Seguramente leereis muchas críticas favorables de este hotel, pero creo que todas sobrevaloran lo que este hotel ofrece. Voy a ser lo más objetivo y posiible, y quiero que mi crítica sea de las más completas y detalladas.
El hotel dispone de ascensor, y está reformado, aún así es bastante friki el Hall, con una estatua del David de Miguel Angel para decorar la entrada. Tienen un ordenador justo en la entrada para el Internet. BAstante cara la conexión por cada 15 min.
Las habitaciones tienen que estar libres a las 12, pues nos hicieron esperar hasta las 13 para poder entrar. Nos guardaron las maletas en una habitación apiladas y sin seguridad ninguna. Las dos chicas de recepción bastante secas y frías en el trato. Durante todos los días que estuve allí les daba los buenos días al salir y me respondían de muy mala gana. A mi por lo menos no me han sonreido ni una sola vez en los días que estuve alojado.
Respecto al cuarto de bano, lo único bueno que tenía es que estaba limpio y es amplio. Sin embargo este hotel tiene muchas carencias. Para empezar NO hay ventana para oxigenar y ventilar después de hacer tus necesidades. Por otra parte no hay mampara de bano sino una cortina un poco sucia y desgastada. Y además por el grifo del agua sale un chorro diminuto, y a mi me gusta que el agua salga con fuerza para ducharse agusto. Además los azulejos son antigüos, y le dan aspecto de pensión.
Respecto a las camas, pues eso, colchones y almohada de poca calidad, con los que no se duerme tan agusto como en casa. Sinceramente no entiendo a los que lo recomiendo y dicen que se está comodísimo, pues no llevan nada de razón. Me encontré con que la sábana tenía además un agujero y con algunos pelos en la almohada.
Me dieron una habitación de la tercera planta, que son las más caras. Tened cuidado porque está muy expuesta el sol y recibe muchísima calor, y el aire acondicionado no es suficiente para refrescar la habitación.
POr otra parte, la habitación tenía una terracita preciosa, pero para mi sorpresa, los de la terraza vecina se tiraban hasta las 1 de la madrugada charlando en su terraza sin dejarnos dormir. Las terrazas no tienen privacidad, no te puedes poner para tomar el sol porque estás totalmente expuesto a los de la terracita de al lado.
Los ruidos son tremendos. Cuando tiran de la cadena de báter tiembla toda la habitación, el hotel está rodeado de bares y restaurantes que abren hasta tarde con el ruido que eso conlleva. Además a las 6 de la madrugada un camión de la basura vació los contenederos de basuras, de los cuáles hay por lo menos 7 u 8, lo hacen con un sistema de aspiración y son muy ruidosos. Salí de la habitación a las 9 de la manana y aún estaban las máquinas sacando las basuras. ADemás las paredes parecen papel de fumar, se escucha todo.
Lo bueno pues la amplitud de la habitación y la hubicación estaba bien. Pero luego paseando me encontraba otros hoteles en sevilla cuya ubicación era más deseable.
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