Sin duda lo mejor de este hotel es su situación, junto al Paseo de Begoña, muy cerca de la playa de San Lorenzo y de las calles más comerciales.
Sin embargo el hotel en sí me pareció muy básico, no tiene ni siquiera un ordenador con acceso a internet para poder consultar el correo electrónico.
Se supone que está reformado en 2001 según su página web, pero da la sensación de que la reforma sólo consistió en poner parquet en las habitaciones. Los pasillos sin embargo son de moqueta, dando una imagen muy antigua. Asimismo el sonido atronador de las cañerías cuando alguien tiraba de la cadena del baño también me lleva a que la reforma no fue muy profunda. La gente que tenía habitaciones exteriores se quejaba del ruido de la calle por la noche, pero bueno, eso supongo que es normal si quieres estar en el centro. Además es que eran fiestas en Gijón esa semana.
Como íbamos con un viaje organizado - Primera Línea -, teníamos pensión completa con menú cerrado. En general, la comida no es que fuera de mala calidad, pero estaba todo contadísimo, hasta el punto de que si pedías un zumo para desayunar ya no podías tomar café... y también se repetían mucho - una noche cenamos pescado y sopa de pescado y al día siguiente nos pusieron pescado para comer otra vez -.
En definitiva, no está mal si lo que buscas es un sitio sólo para dormir, pero por 90 euros la habitación doble sólo alojamiento, sería de esperar que tuviera mejores servicios e instalaciones.
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