El hotel tiene una buena situación en el centro de la ciudad, un acceso fácil, una fachada preciosa y recien rehabilitada.
El personal con el que hemos coincidido ha sido muy amable.
La recepción está en el 2º piso y también la sala de desayunos - biblioteca - zona de ordenadores. La tarjeta de la habitación ha de usarse en todo momento para poder utilizar el ascensor, a mi esto me incomoda, pero reconozco que al estar la recepción en el segundo piso es necesario algún tipo de control para limitar el acceso a las habitaciones a los no huéspedes.
Espacios comunes bien resueltos, luminosos en general, con decoración mínima, están bien.
En cuanto que tiene parking: sólo tienes plaza en el parking si hay suerte, porque en cuanto se llena que debe ser pronto (tiene muy pocas plazas, puesto que el hotel no estaba lleno ni mucho menos y llegamos a las 17h y ya no había plaza), no entiendo por qué una plaza de parking que vas a pagar además del alojamiento no se puede reservar con la habitación.
Me explicaron por tele´fono que esto no era un problema porque hay un parking público a unos 70m del hotel en la misma calle, pero al llegar nos indicaron otro bastante más lejos diciéndonos que el más cercano solía estar lleno los fines de semana (y así era porque lo pudimos comprobar). Resumiendo la plaza del hotel tienes pocas probabilidades de poder utilizarla porque hay poquísimas y se niegan a reservarla a pesar de que la vas a pagar, el parking cercano está habitualmente lleno en fin de semana... terminas en un parking situado a unos 10 minutos caminando, que si bien no es una gran distancia sí que es incómodo para el traslado de maletas y otros bártulos que uno va adquiriendo por el camino; además de la pérdida de tiempo que conlleva ir a por el coche y regresar en el al hotel a por los "trastos".
En fin, que no me gustó nada este sistema de lo que ellos definen como "tenemos parking".
El desayuno se servía hasta las 11 (al menos en fin de semana), me parece una idea excelente, todo el mundo estaba desayunando a las 10.30 cuando bajamos (el primer día desayunamos fuera porque nos dormimos). Panecillos muy sabrosos, tostadas y tostador, mantequilla, nocilla, mermelada, miel..., yogures, creales, tortilla de patatas, beicon , salchichas, huevos revueltos, algo de queso, jamón de york y jamón natural; podías hacerte una rica tostada de pancon tomate y aceite con jamón. Zumos naturales, café , infuciones o nequik... Todo esto que cito tenía una excelente calidad (también había un bzcocho, tarta, donuts y unos pastelitos de chocolate, galletas maria), las mermeladas, el zumo , el jamón (sin ser de pata negra, era bueno)... Pero había que "dar con ello". Primero, las tazas de desayuno son del tamaño del café de después de comer, segundo la leche medio fría, tercero tuve que pedir el Nesquik, pedir el tomate para la tostada, pedir un platito para debajo del café... todo se habia acabado y estaba sin reponer con el salón casi lleno y media hora antes de terminarse el desayuno. Mi marido renunció a tomar bacon por no esperar más, pues también había que pedirlo. Cuando fui a coger un poco de la tarta o del bizcocho ya se había acabado y no sacaron más... Los donuts que quedaron como única opción se terminaron también (la gente estaba llegando a las 10.30 a desayunar) y sacaron cuatro unidades más.
Lo que podría ser un desayuno normalito , pero correcto y de aceptable calidad, se covirtió en una búsqueda y espera porque casi todo había desaparecido y había que pedirlo. De la tortilla había un triangulo pequeñito cuando yo llegué que también se acabó, no hubo más tortilla, lo mismo sucedió con el bizcocho y la tarta... En fin...muy mal, muy mal organizado.
Los muchachos de comedor sumamente amables resolvieron lo que pudieron.
La habitación es suficientemente amplia para dos para el fin de semana, para mucho tiempo de estancia es justita. Bien decorada para mi gusto, acogedora, nueva, el baño bonito, espacioso, nuevo y con buen gusto, todo funcionaba bien y a mi la luz me pareció suficiente.
Esta habitación daba a un patio interior muy pequeñito, nosotros estábamos en la esquinita y frente a nuestra ventana (de una sola hoja, muy chiquita la ventana)había una pared oblicua pegada a nuestras narices si nos asomábamos, el techo de ese patio está cubiero con algún tipo de cristal, es decir no da a un exterior ventilado: da a un patio pequeño, sin más ventanas a la vista que la nuestra, una escalera creo que de emergencia y además patio cubierto y cerrado, mi conclusión es que la venta es un "adorno" puesto que no sólo no da a la calle sino que no hay ventilación real. La cama era grande cómoda y pedimos otras dos almohadas que nos trajeron sin tardar. El minibar bien surtido, sólo consumiamos el agua que se rellenaba cuando hacián la habitación sin fallar.
El baño, con bañera, muy nuevo, es bonito y todo funciona bien. La cortesía del baño consiste en dos jaboncitos y un potito con ge y champú, ni cepillo de dientes ni set de afeitado ni gorro de ducha, para colmo yo llevaba mi propio gorro de ducha de otro hotel en el que había estado y la chica de la limpieza se lo llevó al recoger la habitación (debió parecerle un pedazo de plástico sin más) con lo que el último día tuve que ducharme con una camiseta envuelta en la cabeza porque ya estab en la bañera y no era momento de esperar a que me subieran uno si es que lo había. Por lo demás la limpieza fue correcta.
Hice mi reserva directa con el hotel para enterarme bien de lo del parking, pero no conseguí que me reervaran plaza, me conformé con el parking de allí al lado que me explicaron, pero no me dijeron que estab siempre lleno eso lo supe al llegar.
Al hablar por teléfono en el momento de hacer la reserva pregunté la diferencia entre la habitación estándar y la superior interesándome por alguna habitación que me asegurara dar al exterior y me encuentro durmiendo en una habitación que da a un patio (ni siquiera el patio principal que es abierto, amplio y con claridad y cuyas ventanas son dobles), un patio diminuto, con escalera de emergencias, y con media hoja de ventana para mi habitación en lugar de las dos hojas de las ventanas que he visto en las demás habitaciones, un patio interior con el techo cubierto... es decir cero ventilación... la habitación era supercaliente, me imagino que en cualquier época del año que no sea Diciembre puede ser una sauna, ya que abrir la hoja de ventana no sirve de nada puesto que el patio es cerrado también.
Cuando yo pregunté por teléfono me respondieron que la diferencia en las habitaciones era más en el tamaño , pero que todas daban al exterior, siendo la fachada principal para las suites, etc. No entiendo esta explicación ya que no corresponde con la verdad.
Pagamos casi trescientos euros por una doble estandar con desayuno, sin posibilidad de parking cercano (lo que ellos llamaron cercano está a 10 minutos del hotel caminando y para regresar con el coche al hotel a dejar o coger cosas, la direccion la calle es dirección prohibida y hay que dar un paseíllo en coche por Bilbao.
He pagado casi trecientos euros por dos noches por una habitación de fumadores que tenía una ventana de una sola hoja a un patio pequeño y cubierto sin ventilación adecuada.
No se corresponde el precio con la calidad de lo que a nosotros nos tocó disfrutar, sobre todo teniendo en cuenta que he visto otras habitaciones como la nuestra, con su doble ventana a un amplio patio descubierto, incluso al exterior.
No puedo calificarlo de mal hotel, es bonito (sin maravillas) es cómodo, está bien situado, pero por ese precio no me gusta dormir dando a un patio... y tampoco me gusta tener que desayunar investigando lo que puedo comer para pedirlo porque no queda nada. No me gusta por ese precio tener que ir a aparcar a unos 750m del hotel.
No me gusta que, molestándome en llamar por teléfono y en hacer la reserva directamente con el hotel, manipulen la información y que nada de lo hablado se haya cumplido.
Por lo tanto yo no volveré.
Si tenéis más suerte, repito que está céntrico y es "mono".
Saludos.
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