Desde que entras en esta Villa noble del siglo XIX perfectamente restaurada y abierta como hotel desde hace siete años, notas que realmente puede ser un buen hotel; pero mejora con las sensaciones progresivas. Sigamos el recorrido de acceso al hotel:
INSTALACIONES/ENTRADA: se me ocurren dos calificativos, acogedoras y perfectas. La restauración/decoración realmente admirable respetando la arquitectura original y mejorándola. A ambos lados de la recepción dos salones muy bonitos con decoración clásica, chimenea en uno de ellos y bar en el otro. Ambos con vistas al señorial jardín de la entrada. Impresionante escalera de madera que da paso a los pisos de las habitaciones. Todo ello enmoquetado con una alfombra espectacular.
RECEPCIÓN: sin duda lo mejor del hotel. Servicial, familliar pero con clase y en todo momento dispuesta a atender al cliente, realmente esto diferencia a los buenos hoteles de los "simples hoteles" Destacar a todo el personal empezando por el Jefe de Recepción Francisco, María (nos hizo una visita explicando la historia y enseñándonos los diferentes tipos de habitaciones) sin olvidar a Gorka (recepción de noche pero como si fuera de día), Oihana y Sonia. GRACIAS A TODOS.
HABITACIÓN: tienen 15 habitaciones en la Villa y 10 en un anexo de construcción actual en las antigüas caballerizas, entre ellas alguna preparada para discapacitados. Estuvimos en una en la primera planta con vistas a la entrada, realmente bonita, aocgedora y con una decoración cálida y notable. El servicio de habitaciones correcto.
DESAYUNO: no tienen restaurante sí un salón para desayunos muy bonito, que da a la fachada principal y con una luz natural perfecta. El desayuno buffet bueno y el servicio de éste sobresaliente.
OTRAS COSAS Y MÁS SENSACIONES: hay un pequeño gimnasio, suficiente para hacer algo de pesas, carrera contínua en cinta o bicicleta, con toallas, agua televisión y todo lo necesario.
Muy agradable tomar una copa por la noche en el salón de la chimenea, con música clásica o de jazz y servida por Gorka (gracias).
En cuanto a la ubicación está en el barrio de Gros, en la orilla este del río Urumea con gran actividad comercial buenos bares de pinchos (Bergara), restaurantes (Saltxipi) y tiendas. A diez minutos andando del casco viejo o dos paradas de autobús.
PALABRAS CLAVE: hotel muy recomendable para una ESTANCIA CÓMODA. CON CLASE y sobre todo con MUY BUEN SERVICIO especialmente importante en todo la hotelería pero sobre todo en hoteles de este tamaño, Sin duda hay quedormir en él si vas a San Sebasián, nosotros volveremos.
Esta opinión es la opinión subjetiva de un miembro de TripAdvisor, no de TripAdvisor LLC.