Sé que marzo no es el mejor mes para ir a Ibiza, pero acabé pasando unos días allí y desde luego que me sentí especial, pues es un hotel impresionante. Era la primera vez que me sentía culpable por pagar poco a cambio de tanto, durante mi estancia en el hotel. Es absolutamente espectacular, de hecho me encanta su diseño minimalista. Es obvio, que quien fuera el decorador de este hotel no se detuvo simplemente en el mobiliario blanco. Todo está coordinado al detalle, incluso ponen bolsas de basura blancas dentro del cubo de la basura. Mi habitación, que estaba en el piso quinto, era de lo más espaciosa, aunque no la llamaría júnior suite, simplemente es una habitación grande. Todas las habitaciones cuentan con balcones orientados al sur. De hecho pude ver el casco viejo de la ciudad, pero creo que tuve suerte, porque hay otros edificios que pueden obstaculizar las vistas si te alojas en pisos inferiores. Creo que este el hotel ha abierto este invierno y por 90 euros me parece una autentica ganga. Incluso en el precio se incluye un fantástico desayuno, con café con leche, huevos preparados a tu gusto. Tuve suerte con el tiempo, por lo que disfruté mucho de mi balcón y de la botella de rosado por sólo 13 euros. Me pareció que el personal era increíblemente agradable, tanto el de recepción como el del bar y del desayuno. Acabo de estar en un hotel de Barcelona en cuya habitación todo era oscuro y después de estar en un hotel con habitaciones de un blanco tan prístino, llegué a la conclusión de que un entorno blanco te hace sentir algo diferente. No puedo imaginarme estar aquí en verano, con un bronceado, te tiene que hacer sentir de maravilla. Definitivamente, volveré en el verano.