“No cubrió nuestras expectativas. No es un 4 estrellas. Muy caro”
Hemos pasado 3 días en septiembre en este hotel. Se trata de una finca preciosacerca de Ciutadella con grandes espacios verdes, piscina, pista de paddle...Nosotros estuvimos en una habitación doble en principio correcta aunque la comodidad de la cama dejaba mucho que desear. El colchón blando y somier ruidoso. Productos de baño ridículos en calidad y cantidad para un hotel de 4 estrellas. Pero hasta aquí, llevable por la oferta 3x2 que nos hicieron (100 euros/noche en lugar de 140).
La experiencia gastronómica fue lo peor:
-Desayuno escaso: con la excusa de que el hotel cerraba en una semana según se iban agotando los productos no los reponían. Que encima te lo cuenten sin pelos en la lengua me pareció una desfachatez. El día que nos marchábamos bajamos a desayunar a las 8.45h, cuando empezaba a las 9 (no nos dimos cuenta) y siendo de los poquísimos clientes de un hotel rural -que en principio se presupone un trato más personal-no se nos ofreció desayuno ninguno, más que el café. No creo que cueste tanto sacar algo de bollería y el cliente se va tan contento.
-Cena: en principio me habían recomendado su restaurante por su alta cocina. La comida en principio estuvo bien pero el camarero que nos atendió estuvo sembradísimo. Iré enumerando una por una, a ver si me acuerdo:
Cuando pedimos nos dice que no le quedan muchas cosas porque van a cerrar en breve (qué desfachatez!) y que él nos dice lo que le queda y así más fácil. Todo ello con una actitud de colegueo e incompetencia bastnte molesta.
Nos ofrece la carta de vinos y se queda esperando a que decidamos aún cuando le decimos que nos deje examinarla bien Y el tio, ahí plantificao ( no sé de dónde lo sacaron).
Nos traen un vino estropeado y nos dice que él no entiende porque no bebe y que nos trae otra no sin el comentario: " a ver si ésta está bien porque como tenga que tirar dos botellas de vino me matan" (así mismito os cuento!).
Luego la comida estuvo bien pero la incompetencia absoluta del camarero nos hizo estar incómodos como para dsifrutarla. Precio: unos 100 euros
El restaurante es bonito para cenar fuera pero sis se llueve, como ocurrió, lo montan en el mismo sitio (pequeño) del desayuno, junto a sillas apiladas y mesas a medio montar. No sé, no es lo que esperas para una cena romántica con tu pareja.
Bueno, sólo me cabe la esperanza de que en plena temporada además de cobrarte un riñón por la habitación, te traten mejor y no escatimen tanto en los productos alimentarios porque si no es para matarlos. Conforme a mi experiencia no lo recomendaría en absoluto. En cambio estuvimos otras tres noches en un hostal muy correcto (con hab superior) en es Mercadal, llamado Jeny, que cumplió nuestras expectativas con creces: habitación grande, cómoda y limpia, personal encantador y cocina correcta por mucho menos dinero.
Espero que os sirva
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