“No es un 4*, y es un hotel para alemanes. Un suspenso.”
La noche que llegamos nos encontramos con que había habido un problema y "no teníamos habitación". A las diez de la noche y con una niña de dos años, después de todo el día viajando, se puede deducir nuestra reacción. Querían enviarnos a un apartamento 2* hasta que se solucionase el problema, pero nos negamos, y aceptamos quedarnos en el Prinsotel La Caleta, habiéndolo visto previamente. Lo mismo le hicieron, que sepamos, a tres familias más de españoles. Al día siguiente, solicité hablar con el director que me ofrecía como recompensa las bebidas gratis durante toda mi estancia, y me negué exigiendo un Todo Incluido. FInalmente me lo concedieron, pero viendo lo que había en el buffet, y lo que incluía el Todo Incluido, tampoco creo que esa fuera una recompensa. En fin.
Al día siguiente nos dieron habitación. Para mi gusto, fea. La cocina con muebles viejos y mal cuidados, y asomaban resquicios de suciedad. Mi hija abrió un cajón y palabras literales: Mami, ¿aquí ha hecho cacas un nene? El salón más pequeño de lo que parece en las fotos. La habitación amplia, eso sí. Los colchones no muy buenos, y el cuarto de baño estaba bien. Ese sí, aunque ya digo que no todo lo limpio que debería.
Me dieron un apartamento en la planta baja y en una zona de paso, con lo que continuamente había ruido.
El horario del bufet es de alemanes, como todo lo demás: A las dos y medio cierran para comer. ¿Dónde se ha visto eso en España? Si a esa hora no he empezado yo a comer en mi casa!!! Y por la noche, a las 9 y media, cerrado también. La comida repetitiva y mala: mucho frito, salsas raras, y todo alemanado. Ni un gazpacho he podido comer. Y el café para vomitar. Yo era incapaz de beberlo, y mi marido igual. Un día lo tomé haciendo un esfuerzo porque necesito cafeína para afrontar el día, y me puse mala de la barriga. Tuve que ir a Urgencias y todo. Me dijeron que parecía alguna intoxicación por alguna bacteria de algún alimento. Y yo creo que fue eso, el maldito café...
Las atracciones de por la noche en alemán.
En recepción, la atención mala. Priorizan a lo alemanes. Te pueden tener una hora esperando, y te dan información a cuentagotas, y como de mala gana.
La piscina plagada de niños alemanes maleducados, y algunos padres peores. Jugando con la pelota y porterías de lado a lado, sin poderte bañar tranquilamente por miedo a que te den. Meten unas colchonetas que ocupan todo. Se tiran sin mirar si hay gente al lado. Y con las tumbonas tres cuartos de lo mismo. Y encima, ¿qué les dices? O, mejor, ¿cómo?
La limpieza discutible. No limpian, recogen y cambian sábanas y toallas, y a qué horas!! Ahí sí que no tienen horario alemán.
En fin, para mí, mal.
Yo NO LO RECOMENDARÍA.
Mucho mejor el Prinsotel, sobre todo por su bufet variado y exquisito.
Esta opinión es la opinión subjetiva de un miembro de TripAdvisor, no de TripAdvisor LLC.