Estuvimos en el hotel el fin de semana del 26 de noviembre de 2011. Era la primera vez que íbamos y acudimos con dos niños pequeños, uno de 2 años y otro de 3 meses.
Tras haber leído las críticas que hay en internet (y con el mayor de los respetos para todo el mundo, el cual pido también para mí), si bien no soy de hacer comentarios en la red, he de decir que no estamos de acuerdo con algunas de esas críticas (sin que nadie se ofenda, ya que cada caso es particular), pues nuestra experiencia no tuvo nada que ver con lo que en las mismas les pasó a dichas personas.
Lo primero que tengo que indicar es que llamamos al hotel y comentamos lo de los niños, por lo que se nos facilitó una habitación en la primera planta que, sin ser suite, era bastante grande, dado que pedimos una cama supletoria y una cuna, que entraban perfectamente, además de la cama de más de dos metros con que contaba la habitación.
Vaya por delante que no nos cobraron ni la cama supletoria ni la cuna, lo cual es ya de por sí un detalle, pues en algunos hoteles aun siendo un niño tan pequeño cobran incluso por la cuna.
A parte de lo espacioso de la habitación, he de indicar –puesto que he leído algún comentario al respecto- que si que había dos mesillas bastante hermosas en la que estaban dos lámparas grandes y contaban con cajón de cierre oculto.
Además el cabecero era muy grande, desde el techo hasta por encima de la cama, dejando un espacio libre hasta la repisa en que apoyaba la cama contra la pared, contando con iluminación indirecta, lo cual es de agradecer cuando quieres dormir a los pequeños. No se oía nada de las otras habitaciones, por lo que la paz era ideal para descansar y dormir.
Es cierto que la habitación no cuenta con mini-bar (también he leído esta crítica), pero también es verdad –todo hay que decirlo- que en recepción se encuentra una persona las 24 horas y que tienen cafetería, en la que estoy seguro que no tendrán problema en poner de beber a cualquier hora.
Digo esto porque curiosamente, la tienda con que cuenta el hotel está abierta las “24 horas” (por lo que puedes comprar vino, quesos o licores a las 4:00 de la madrugada o a la hora que quieras –que conste que lo pregunté expresamente al leer el cartel del horario-), por lo que si están dispuestos a atenderte a esas horas en esos menesteres, imagino que también te pondrán una copa a la 1:00, ¿o no…?
La habitación contaba con mesa, silla e incluso sillón, además de un espacio amplio para jugar el mayor de los niños, que no paraba de corretear por allí.
Había televisión LCD y, contaba con internet wifi gratis en todas las instalaciones, ya estuvieras en el salón del desayuno o en el comedor (nos llevamos el portátil para que viera sus DVD y los videos infantiles que puedes ver por internet, incluso podías consultar lo que quisieras con el iphone ya estuvieras en el restaurante o en recepción, etc…).
En cuanto al baño, era muy espacioso, todo chapado de cristal traslucido con encimera suspendida y contaba con apoyos para personas con movilidad reducida.
Respecto a la ducha (que también he leído críticas sobre eso), es cierto que hay que tener cuidado con que el agua no se salga, pero ello es debido a la concepción moderna de la misma, puesto que cuenta con una hoja de cristal fijo, quedando la entrada al aire, por lo que aun que tiene caída el suelo hacia el sumidero, si pones la ducha muy fuerte y con mucha inclinación, se saldrá algo, pero si tienes cuidado y la pones recta sin que el agua esté a tope, no tienes más problemas.
Me llamó la atención que el personal del propio hotel, había colocado ya dos toallas en el suelo para que si se salía agua se empaparan las toallas y no afectara al resto del baño, lo que implica que son conscientes del diseño particular de la ducha y están pendientes de ello.
También he leído críticas sobre insectos en la habitación -arañas-, pero para tranquilidad de algunos, no nos encontramos nada de eso (ni telarañas si quiera).
Tampoco pasamos frio pese a que por las mañanas ya helaba a base de bien en esas fechas, (y que conste que por si acaso y ante la intranquilidad de lo que leí, iba preparado por el tema de los niños, si bien como digo, todo fue correcto).
En cuanto al desayuno, siento discrepar con lo que he leído.
Es cierto que el fiambre que ponen no es ibérico de pata negra, y que la fruta no está pelada, etc… pero en relación calidad-precio está más que bien, y que conste que por mi trabajo viajo “un poco” y conozco algunos hoteles y sus desayunos.
Por poner una comparación, un desayuno en un hotel de 4/5 estrellas en el que pongan zumo casi-natural, fiambre ibérico, fruta pelada y actimeles –por ejemplo- ronda unos 20 € de precio si es aparte de la habitación.
En el desayuno nos encontramos con fruta variada, yogures, zumo, café e infusiones, diversas clases de pan, tomate triturado y aceite, varias clases de bollería, también los fiambres típicos incluyéndose el queso, e inclusive hasta porras (los churros grandes). Hice algunas fotos para que los que leyeran esto pudieran verlo por si mismos (pues en las criticas que he leído, no he visto ninguna foto que mostrara el desayuno).
En cuanto al restaurante, es curioso, porque en las críticas existentes no he leído nada en contra pero tampoco nada a su favor, cuando la verdad es que quedamos sorprendidos y encantados con la cocina, puesto que coincidimos con las jornadas de caza y nos sorprendió muy gratamente el buen saber hacer del cocinero ya que tanto el venado como el jabalí estaban riquísimos. La tarta de queso (que es una de sus especialidades) estaba superior y, tienen unos rollitos también de queso que eran de impresión…
Es más que recomendable probar la cena con el maridaje… nosotros lo hicimos el viernes que llegamos para cenar. Los platos estaban buenísimos y con el vino adecuado a la temperatura idónea… nos quedamos sorprendidísimos, pues conocíamos en especial algún tinto de la bodega, pero el “go de godelo” –blanco- y el “petit verdot rosado” nos dejaron fascinados.
En concreto este último, cuando preguntamos nos dijeron que lleva 5 años siendo el mejor rosado de España y en este último año ha sido declarado el mejor vino de España (con categoría absoluta, es decir, incluidos tintos y blancos) por la asociación internacional de periodistas especializados en vino.
La visita a la bodega fue también muy interesante y diferente a otras bodegas en las que hemos estado, dado que con un grupo relativamente reducido y en el que se nos fueron presentando uno a uno nuestros anfitriones, comenzamos por ir al campo a ver las cepas donde el ingeniero jefe responsable de las vides nos estuvo ilustrando sobre el trabajo de preparación que se hace en invierno (podas, selección de brotes, funcionamiento de la planta, etc…) y, finalmente de la mano de Susana, la enóloga (encantadora y gran profesional), tras visitar las instalaciones, nos tenía preparado en la sala del Club un coupage para, a partir de tres botellas de vino distintas, hacer nuestra propia mezcla, todo ello organizado en varias mesas.
La experiencia fue genial y muy divertida, pues rápidamente empezamos a relacionarnos con el resto de los integrantes de la mesa, mezclando en diversas proporciones los caldos, obteniendo resultados de lo más variopinto.
Después, para terminar la visita, fue la tradicional cata de tres vinos con diversos aperitivos fríos y calientes.
Además tuvimos la suerte de coincidir con los propietarios de la bodega, con uno de los cuales –D. Antonio- tuvimos la fortuna de conversar un buen rato (nos contó su viaje a Bielorrusia, donde también exportan ya vino –y son más de 20 países a los que lo llevan-) y degustar el buen vino que elaboran.
Todo estuvo supervisado por Teresa, la directora de marketing (de la que cualquier alago se queda corto), que estaba pendiente hasta del más mínimo detalle, no solo de la visita, sino –lo que es más importante- de los visitantes (en varias ocasiones se acercó para preguntar si nos hacía falta algo para los niños). Baste con decir, que finalmente intercambiamos los teléfonos bajo la promesa de volver próximamente con la familia o los amigos.
En definitiva, la experiencia ha sido más que sobresaliente, nos han encantado tanto las instalaciones y el sitio como la comida, los buenos vinos y sobre todo el trato extraordinario no solo con nosotros, sino con todos los que estaban allí.
A buen seguro repetiremos no tardando mucho.
AGM
Consejo sobre las habitaciones: La primera de la planta superior es magnifica
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