“encantados con toledo, y con la posada. volveremos en otoño”
Nada mas pedir información la atención prestada fue fabulosa por parte de Manolo.
La posada tiene un encanto que hace tu estancia acogedora y agradable. La única pega es que se oye todo, al estar en la planta de recepción, y si encima te tocan
al lado un trío de jóvenes bastante maleducados y groseros, el descanso se hace un poco molesto. Os recomiendo la planta semisótano o la primera.
El desayuno tipo buffet, fiambre queso y embutido, zumo, infusiones, café, leche, fruta, yogures, cereales, frutos secos, pan, y gran variedad de bollería envasada. Que más puedes pedir....Si encima lo tomas mirando hacia la catedral, ya es lo más de lo más.
Camas cómodas y el baño con pocos amenities pero todo correcto.
La única pega que hemos visto, es que haría falta una limpieza un poco más a fondo de puertas, radiadores, armarios etc., es un mobiliario rústicos y el polvo se va acumulando como he trabajado en un hotel y aunque todo es correcto esos detalles no se pueden dejar pasar.
Mario es encantador te da toda la información que necesites, te da consejos sobre el tapeo, restaurantes y demás y es de agradecer.
Por lo demás quedamos encantados, y como Toledo tiene mucho encanto y no lo vimos todo, volveremos en otoño y volveremos a La Posada de Manolo, pero esta vez un piso más arriba, para escapar de la recepción, que sin querer se oye todo.
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