Ya había estado en el hotel por negocios y decidí escapar en navidad con mi mujer. Guardaba un buen recuerdo del hotel, y me llevo uno aún mejor.
Fuimos buscando algo de romanticismo y relax. A pesar de haber improvisado un poco (reservamos por la mañana, llegamos tarde, por la noche) salió todo perfecto: la habitación con pétalos de rosas, dulces y fresas con chocolate. Cenamos en la habitación a la una de la mañana algo sencillo. Tienen una carta de almohadas. Pedimos una para mi mujer y le trajeron dos opciones en el estilo que ella quería.
Durante el desayuno nos ofrecieron el servicio gratuito para ir al centro, lo cual encontré ideal ya que en Toledo es bastante difícil aparcar.
Volvimos al hotel para comer, y hacía tiempo que no comía tan bien. (ver critica al restaurante Quixote).
Tras una breve siesta nos fuimos al Spa... masajes, tratamiento facial para mi mujer, circuito hidrotermal... decidimos quedarnos una noche más!
El desayuno muy completo, y no esperaba menos. Tanto el check-in como el check-out fue rápido y cordial. Han estado pendientes de todos los detalles: maletas, aparcar el coche, ...
No se si es el ambiente navideño, que ya tienen más experiencia, o la suma de ambos, pero agradezco a todo el personal por ese trato tan amable y haber permitido que una escapada improvisada acabara en una segunda luna de miel.
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