Elegí este hotel por su ubicación y porque los comentarios que encontré al respecto hablaban de una magnífica relación calidad-precio: habitaciones espaciosas con un regusto clásico, reformadas en 2004.
Mientras que la recepción del hotel sí respondía a esta descripción (resulta encantador), no así la habitación que nos correspondió. A todas luces necesita una remodelación urgente, tanto en lo que respecta al mobiliario (que no era antiguo, sino más bien ramplón), como en cuanto a las instalaciones. Por poner un ejemplo, el baño descascarillado, con tuberías chirriantes (por no hablar del estruendo de la cisterna).
Por otra parte, pese a tener calefacción, el huésped únicamente tiene control sobre ella para cerrar el radiador, pero no para encenderla cuando quiera. Al llegar a cambiarnos antes de salir a cenar nos encontramos una habitación gélida, con la calefacción recién encendida, pero que no empezó a caldear hasta pasada una hora... Aunque estuvo encendida toda la noche (qué menos en el frío de Burgos), a las nueve de la mañana ya estaba apagada y, aunque parezca que no, comenzaba a notarse su ausencia. No me puedo imaginar el frío de quien se hubiera levantado a ducharse a las 11.00.
No obstante, resaltar la amabilidad del personal de la recepción, sobre todo de la persona que nos atendió al llegar.
En definitiva, un hotel que denota un gran pasado, pero que necesita una remodelación urgente.
- Hotel Norte Londres Burgos
- Norte y Londres Burgos
