Al llegar a la habitación fui al servicio, quito el precinto del la tapa del WC y me encuentro con un pelo, miro el lavabo y veo más pelos, el bidet, la bañera y por todo el suelo, y de regalo una esponja usada. La habitación, ídem. Llamo a recepción y comento el panorama. Nos dan otra habitación en el mismo piso. Tres cuartos de lo mismo. Bajamos a recepción y pedimos otra habitación que, a ser posible, haya limpiado otra persona. Nos dan otra en otro piso. Podría haber algún pelo menos que en las anteriores, pero ya decidimos, por cansancio, pasar la noche en este cuarto. Al día siguiente, al abrir la ventana y entrar la luz del sol, vemos todo el suelo y cabecero de la cama cubierto del polvo. Horror!!!!
El desayuno buffet en la misma línea. El zumo (de brick, por supuesto) era malo a rabiar, había poco variedad, y por supuesto, poca higiene. Me llamó la atención una chica que fue a coger unos barquillos que estaban en caja, y como le salieron muchos, los volvió a meter en la caja después de haberlos tenido en su mano. Pocas cosas había para coger individualmente. Sólo fataba que pusieran el bote grande de Cola Cao.
Al irnos pedí el libro de reclamaciones y me pusieron mil disculpas para no facilitármelo. El director salió a interesarse y pedir disculpas muy amablemente, pero nos lo quería pagar invitándonos al desayuno buffet a la 1 de la tarde y por segunda vez.
El personal del hotel, muy seco, exceptuando el director.
La agencia a través de la cual habíamos contratado el hotel reclamó y nos devolvieron el dinero.
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