Hotel situado en zona "bien" de Barcelona, bien comunicado (parada de metro cerca), y a un precio razonable para lo que es esta ciudad.
Se trata de un hotel no muy grande, limpio, y cuyas habitaciones dan al exterior en dos formas: bien a patios comunes, bien a las estrechas calles con las que linda. Un tanto agobiante.
En cuanto al personal, destacar la poca servicialidad y cero simpatía del recepcionista de tarde/noche. Y agregar la gran profesionalidad de la recepcionista de la mañana. No obstante, el anterior recepcionista da una muy mala imagen al hotel.
En cuanto a las habitaciones, son más bien pequeñas, pero limpias, con baño correcto, que incluye jabones y gel como en el resto de hoteles de la cadena Silken.
La insonorización es su punto débil: puedes escuchar cómo habla el vecino de habitación. Gran fallo éste.
Un ordenador con acceso a internet en el hall.
Cuenta con un restaurante / bar donde se sirven cenas y desayunos.
Aparcamiento 16,20 euros el día. Este parking es absolutamente lamentable por su tamaño. Las plazas son muy estrechas, cortas, y el acceso por los pasillos es extremadamente estrecho; la prueba son las múltiples marcas de diferentes vehículos en sus paredes. Mejor aparcar en otro. Además, no será tan caro.
Por lo general, no obstante, y para tratarse de un hotel de 3 estrellas en Barcelona, es correcto.
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